Mar
fanou
Publicado en 9/03/12
Con horror descubrí que estaba muerta.
Encerrada en mi propio cuerpo,
arrojada al mar, ciega, sorda y muda,
iba a la deriva como un trozo de madera tras el naufragio.
Sentía el frío de las corrientes en la piel,
el pelo enredado en las olas
y los granos de arena arañaban mis ojos vacíos.
Estaba muerta e iba a la deriva sin remedio.
Supe entonces que el mar que era mi tumba
lo formaban todas las palabras que tenía dentro
y que nunca había dejado salir
y en él me había ahogado.

