Hay en la literatura dos tipos de anti-héroe básicos:
Por un lado tenemos al anti-héroe clásico: el anti-heroe como contra-posición al héroe que todo lo hace bien. Éste es un tipo que tiene problemas que no puede resolver fácilmente, o que no puede resolver de ninguna de las maneras. Es un personaje imperfecto, normalmente consciente de sus imperfecciones. Es un personaje que puede aprender, madurar y evolucionar. Y puede hacerlo sin solución de continuidad. Tiene problemas vulgares en ocasiones, y pensamientos vulgares también. En otros momentos tiene problemas colosales. Muy de vez en cuando tiene pensamientos filosóficos y brillantes.
Es un tipo medio feliz, medio atormentado. Tiene amigos con los que ir de copas, también enemigos que prefieren verlo muerto. Peca de vicios feos confesables: fuma, bebe, dice tacos…, y deseos oscuros más difícilmente confesables.
A veces actúa incorrectamente. A veces actúa bien, pero en la mayoría de casos suele hacerlo por presión social. Eso no hace al personaje bueno, lo hace p0líticamente correcto. Muy de vez en cuando actúa bien de corazón. En estos casos le sale el tiro por la culata. Si actúa bien y sus acciones dan resultado positivo llega el final del libro.
Éste es un anti-héroe con el que podemos identificarnos. El anti-héroe amado, el nuevo héroe. El único defectillo,
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