Le habían quitado cualquier cosa que pudiese utilizar para escribir, con el fin de “curarle” de su monomanía: el libro. Sin embargo cada una de las frases que había encontrado hasta ahora, contenidas en otros libros, quemaba en su mente, perfectamente ordenadas hasta componer las 3.223 páginas descubiertas de las 10.000 que el libro en su totalidad contenía.
Recuerda bien cuando encontró, por accidente, la primera página: una descripción de cómo encontrar el resto de páginas esparcidas para al fin poder juntar el libro. No sabe quién había llevado a cabo tal proeza: esconder el libro tan a la vista, y a la vez tan bien escondido. A veces duda que sea un logro al alcance de un simple humano. Sólo sabe que una vez que hubo leído la primera página ya no pudo dejar de buscar, lo quisiera o no.

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