El durmiente
El joven Athanasius estaba aquejado de una grave enfermedad. Descubrió en esas fechas cual era el mal que debió sufrir la bella durmiente: el mundo carecía de interés. Odiaba la idea de la vida tanto como la de la muerte. La durmiente debió encontrarse cansada de la vida prematuramente por algún motivo que, intuía, tenía que ver con tenerlo todo y no poder disfrutar de nada.
Athanasius podía echarse a dormir una tarde, dormir toda la noche, todo el día siguiente, toda la noche tras el día y al fin ser despertado a medio día del tercer día por su madre. A su madre le preocupaba que su hijo muriese de desnutrición mientras dormía, antes que de su propio mal. La extremada delgadez del joven justificaban esta obsesión. Eso y la imposibilidad de hacer nada sin inferir en el desesperado humor de su hijo. Acercaba una bandeja con viandas hasta el escritorio del joven y se sentaba a supervisar que comía algo. Él comía vestido aún con el pijama, sin llegar a despertar del todo. Sumido en un sopor que lo hacía seguir ausente, actuaba como un autómata, con los ojos empañados aún en sus secretos sueños o en sus oscuros pensamientos.
¿Dónde estaba ahora la alegría de la casa? ¿Dónde todos los amigos solícitos? ¿Dónde las jóvenes suspirantes y enamoradizas?
Athanasius fue un ser bendecido con muchos dones: belleza, elegancia, porte, elocuencia, carisma, valor. También con un regalo horrible: cierto don de pureza estéril. Incapaces de corromper su alma en un ataque frontal, tal vez los hados perversos del destino corrompían su cuerpo, para dejar su alma encharcada en un pútrido y pantanoso contenedor.
Pasaba largas temporadas durmiendo profundamente, sin apenas moverse, sin desvelarse ni agotar su sueño jamás. Esperaba que algo llegase para entretenerle y romper su monotonía: alegría, dolor o algún sentimiento. Ya no recordaba nada más que el sopor…
No hay caballero andante para Athanasius, el único caballero yace dormido en su interior, o tal vez ya está muerto.


Grave es con “b” compañero
era pregunta
Es con v, al menos para el sentido que quería darle. Ahora lo corrijo.
Por cierto, soy compañera, en todo caso.